Parece inconcecible que en una ciudad que cuenta con tantos vehículos de lujo, rascacielos y los avances más modernos un incendio estuviera a punto de arrasar con decenas de viviendas por falta de agua. Fue lo que ocurrió el domingo en la noche en el sector de Villas Agrícolas, cuando por falta de agua una unidad del cuerpo de bomberos no pudo intervenir para sofocar el fuego de un templo evangélico. Hubo que esperar media hora a que llegara otra unidad para extinguir un incendio que la gente se esforzaba en detener con agua de tinacos u otros utensilios. El fuego fue en la iglesia evangélica Rehboth, y por la proximidad se acudió a la unidad de los bomberos localizada en el Mercado Nuevo, en la avenida Duarte. Pero a causa de la crisis de agua que ha afectado a diferentes sectores, fueron los bomberos de la estación de la avenida Kennedy los que tuvieron que intervenir. Suerte que llegaron a tiempo para impedir que ardiera el sector. El caso es para reflexionar sobre la crisis en servicios tan fundamentales no sólo para satisfacer las necesidades de la familia, sino en casos como el incendio que afectó el templo cristiano.
