Más regidores
Con más prontitud de lo que canta un gallo se aprobó y promulgó la ley que aumenta el número de regidores. A no ser fomentar el clientelismo político ¿cuál es la necesidad de más regidores? Y más cuando los actuales, de por sí excesivos, no han podido ni siquiera justificar sus funciones. Pero había que aumentar el número, sin importar las consecuencias para el sufrido contribuyente. La lógica para contar con más ediles a partir de los próximos comicios puede estar relacionada con el nefasto incremento del número de diputados a través de la controversial reforma constitucional. Sólo faltó que asignara una cuota a la diáspora, como se hizo con los diputados. La verdad es que con tales desaciertos, antes que de modernización del Estado, de lo que se tiene que hablar es de desorden administrativo. Más regidores no mejorará ni transparentará la conflictiva e ineficiente, salvo honrosas excepciones, de la misión municipal. Pero como todo el que tiene la sartén por el mango también los congresistas han optado por servirse con la cuchara grande. Claro, siempre en detrimento del erario y de las posibilidades de mejorar las condiciones de vida de las mayorías.
