Además del inagotable barrilito, los senadores recibieron 24 mil cajas navideñas para ser distribuidas en sus respectivas provincias, como si la mega distribución que encabeza el presidente Leonel Fernández resultara insuficiente. Hay que suponer que los diputados, al menos los pertenecientes al partido oficial, tendrán también un lote de cajas para repartirlo entre los suyos. Cada senador dispondrá de 750 cajas, que dirán que no alcanza para tanta gente, lo que resulta razonable si se toma en cuenta que el barrilito nunca termina de llenarse ni de vaciarse. Los alcaldes y senadores también requieren de las dichosas cajas bajo el mismo alegato de que la distribuirían entre pobres o necesitados. Ojalá que tantas cajas no vayan a parar a iguales destinos, como en la novela de García Márquez en la que el personaje del alcalde dice que da lo mismo que le cargue la cuenta a él o al Ayuntamiento. A lo que se aspira es que esas cajas se repartan con justicia y sin discrimen o los senadores tendrán que prepararse para recibir cajetas.
