Medicinas falsas
Si hay una operación que merece ser perseguida y combatida con firmeza es la de los medicamentos falsos. Con el tiempo que el crimen lleva denunciándose es para que una práctica tan criminal haya sido reducida a su mínima expresión.
Sin embargo, cada golpe, como el que acaba de propinar la Procuraduría Especializada de Salud y la Policía a una red que se dedicaría a la falsificación de medicamentos, representará siempre un aliento.
Cinco integrantes de una supuesta banda fueron detenidos y dos farmacias, ubicadas en el kilómetro 19 de Las Américas, clausuradas por negociar con medicamentos adulterados. Muchos pacientes no solo son estafados, sino que ponen en riesgo sus vidas con la venta de fármacos que no cumplen con los requisitos sanitarios.
Los detenidos, según las autoridades, además de fabricarlos importaban medicamentos adulterados para distribuirlos en el comercio local. Por más fuerte que sea el golpe propinado al comercio de medicamentos falsificados, las autoridades no pueden bajar la guardia contra una práctica criminal. No puede ser que la gente esté expuesta a la buena de Dios en el negocio de las medicinas.

