Página Dos

CÓJANLO

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San Pedro de Macorís está alarmado, con razón, por la ola criminal que desde hace tiempo azota a esa población. Las estadísticas dan cuenta de que en los últimos dos meses no ha habido un día en que no se haya registrado una muerte violenta, un atraco o algún hecho delictivo.

El diputado Nelson Arroyo denunció que una tienda y una farmacia de su propiedad en la ciudad y en Consuelo han sido asaltadas por desconocidos como parte de la ola delictiva que tiene en ascuas a la población.

 Por el número y la magnitud de los casos se estima que San Pedro ya supera a San Cristóbal en cuanto al auge de la criminalidad y violencia callejera.

Uno de los últimos crímenes que ha alarmado a la población ha sido la muerte a cuchilladas del joven Javier Arias Curet, de 23 años, cuyo cadáver fue encontrado desnudo en una habitación del hotel América.

La Policía no se ha quedado de brazos cruzados. Persigue tanto al presunto victimario de Arias Curet, un crimen al que se atribuyen motivos pasionales, como a los desconocidos que asaltaron las tiendas propiedad del diputado Arroyo.

Hace dos semanas que una patrulla de la Policía mató en la autovía del Este a dos jovencitos acusados de múltiples fechorías en la región.

 Sectores de la zona atribuyen el malestar al desempleo, que se ha incrementado con el cierre de empresas de zonas francas, así como a las múltiples necesidades sociales que golpean a la otrora pujante  Sultana del Este.

El caso de San Pedro merece atención.

El Nacional

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