Violencia tenebrosa
La violencia no solo se incrementa, sino que lo hace con una impronta tenebrosa. Las siete personas abatidas en las últimas horas testimonian una criminalidad que aterroriza. Las dos últimas víctimas han sido Edwin de Jesús Liranzo, de 22 años, y Juan Carlos Polanco Moya, quienes fueron acribillados a tiros desde un vehículo en marcha a la entrada de Licey al Medio.
Antes, en el sector La Altagracia, de Navarrete, encapuchados penetraron a una residencia y mataron a un adulto y un adolescente de 17 años, además de herir a otra persona. Y en Santo Domingo Este dos jóvenes fueron ultimados a tiros en una marquesina en un suceso que la Policía sospecha está relacionado con el narcotráfico. Pero, por las razones que fueren, los sucesos amplifican la alerta y elevan la incertidumbre sobre la ola criminal que después de las elecciones de mayo ha cobrado un renovado impulso.
Los muertos en Navarrete fueron identificados como Erinson Rafael Francisco, de 23 años y padre de tres niños, así como Erick Disla. Los muertos en la marquesina de la casa número 44, de la calle Francisco del Rosario Sánchez, de Los Mina, solo habían sido identificados como Luz Baja y Tunti Alexander (Doble Boca).

