Ojos para ver
Debe ser un caso único en la historia que un partido político, como ha ocurrido en el PP en España, sea enjuiciado por corrupción. En una nación en que la hermana del Rey y su esposo han sido imputados por supuestas irregularidades en la administración de fondos públicos, cualquiera no debería sorprenderse por la causa que se ha incoado contra el partido en el poder.
El caso es para que países como República Dominicana, donde diariamente se denuncian tantas irregularidades, aquilaten la dimensión de la lucha contra la corrupción.
Numerosos dirigentes del Partido Popular, del presidente Mariano Rajoy, han sido imputados por sobornos, facturas falsas, cuentas en el extranjero y otros escándalos. Entre los 37 acusados tres antiguos tesoreros del PP figuran en los expedientes, entre ellos Luis Bárcenas, a quien se habría detectado cuentas en Suiza con decenas de millones de euros cuya procedencia no se ha podido aclarar.
El proceso, que tan saludable mensaje envía por estos predios, pone de manifiesto la trascendencia que tiene en la lucha contra la corrupción la independencia del Poder Judicial. De no ser así a lo mejor ninguna de las acciones hubiera prosperado.

