No es la respuesta
Por lo visto, parece más cómodo culpar a la gente que encontrar respuestas a los feminicidios que tanto perturban a la población. La procuradora adjunta para asuntos de la mujer, Roxanna Reyes, se vanaglorió de las medidas que se habían tomado el año en que cayó el índice de la violencia de género.
Pero ahora aduce que la gente quiere respuestas fáciles para un problema que definió tan complejo como el de la violencia contra la mujer.
Quizás la indignación y la inseguridad lleven a la gente a reclamar que el sistema penal juegue su papel, pues se sabe que el tema es complejo. Pero lo que se quiere son respuestas que contribuyan a reducir los feminicidios, sin importar que sean mágicas. Si se está trabajando para enfrentar el problema puede darse el caso de que la población no lo percibe.
Y de ahí el malestar y la impotencia que cunden en amplios sectores. Lo que ve la gente es que los feminicidios causados por las parejas o exparejas no se detienen. Frente a la oleada que se ha disparado últimamente, con víctimas prácticamente a diario, la procuradora adjunta debe entender que se necesitan soluciones y no explicaciones.

