Mujeres abusadas
El drama es conmovedor, pero no pasa de una descarga emocional el grito del presidente de la Suprema Corte de Justicia, Luis Henry Molina, sobre el infierno que a su juicio viven en los tribunales las mujeres y niñas abusadas.
Además de enfrentar a los abogados, a quienes pidió sensibilizarse, Molina puede tomar muchas acciones para evitar el calvario que padecen las mujeres que buscan justicia. No basta con la impotencia expresada al criticar las debilidades de un sistema en que las mujeres son sometidas a revivir su infierno en audiencias abiertas.
Si las mujeres tienen un rol numéricamente tan protagónico, puesto que de 770 jueces, 451 pertenecen al sexo femenino, existen más razones para avanzar en el desmonte de la estructura opresiva.
Y todavía más si considera que la incorporación de perspectivas de género de manera transversal de la administración de justicia es una respuesta necesaria al drama insistente de la violencia machista y de los feminicidios. Con proclamas ni lamentos se va a superar el drama que sufren las mujeres dentro y fuera de los tribunales. Es una realidad que las autoridades son las más llamadas a tener muy presente.

