Página Dos

Cójanlo

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No había que destruir los medidores instalados por Edesur para rechazar la facturación por el consumo de electricidad. Con la acción, los residentes en Cristo Rey, que se oponen a pagar más de 300 pesos mensuales por el servicio, incurrieron en un acto vandálico. Amén de que tampoco pueden pretender consumir como cualquier familia de clase media y pagar como pobres de solemnidad. El incidente es para que la Corporación Dominicana de Empresas Eléctricas Estatales (CDEEE) revise de una vez y por todas el modelo que ha implementado en torno al servicio eléctrico. No se trata sólo del subsidio, sino de la carga que soportan otras familias. Siempre se ha dicho que no es el Gobierno, sino los sectores más pudientes quienes financian el consumo de electricidad de los llamados barrios carenciados. Es posible que en Cristo Rey, como en muchos otros lugares, haya personas en condiciones de pagar más de 300 pesos mensuales como tarifa fija. Pero el Gobierno ha preferido un esquema politizado para no cargar con la factura electoral. Las protestas de Cristo Rey no son como para que Edesur se intimide en la revisión del modelo.

El Nacional

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