Página Dos

CÓJANLO

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Al suavizar las relaciones con Cuba y reconocer la consulta ganada por el presidente Hugo Chávez, Estados Unidos evidencia un giro significativo en su intercambio con la región.

Pero, para que nadie se haga mayores ilusiones, ese cambio estará marcado por el celo observado por el presidente Barack Obama en programas como el de la recuperación económica.

Por la presencia de Obama, quizás América Latina augure más expectativas de la cuenta con la V Cumbre de Presidentes y Jefes de Estado pautada del 12 al 17 de abril próximo en Puerto España, Trinidad y Tobago.

La igualdad que quiere Estados Unidos en las relaciones con América Latina puede ser más que la discriminación o la tensión que caracterizó la gestión de George W. Bush, pero tampoco puede confundirse.  Por las señales que se han enviado todo indica que los programas de intercambio y cooperación estarán muy condicionados.

Al hablar de tú a tú con el presidente brasileño Lula da Silva, el gobernante estadounidense evidenció la misma receptividad y comprensión que cuando reconoció la transparencia del plebiscito que permitirá a Chávez optar por reelecciones sucesivas.

Pero América Latina, acostumbrada a reclamar cooperación a cambio de nada, podría salir de la cumbre regional con la desilusión del que va por lana y resulta trasquilado.

Lo que Obama ha enseñado con las medidas que ha tomado para encarar la crisis económica es que no habrá privilegios, sino responsabilidades. ¡Cuidado con el exceso de expectativas! Puede ser frustratorio.

El Nacional

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