No por lo mal parada que deja a República Dominicana es cuestionado el informe de Transparencia Internacional sobre la corrupción en la región. Lo que mueve a suspicacias es la persistencia de situar a Venezuela entre las naciones más corruptas del planeta. La evaluación no recae sobre los gobernantes, pero vale la salvedad de que el presidente Hugo Chávez ha sido acusado de todo por sus oponentes, menos de disponer en su provecho personal de fondos públicos. En el informe se advierte que los Gobiernos que no van con la línea de Occidente son los que regularmente sacan las peores notas. Con excepciones sólo para confirmar la regla. Cuesta aceptar que las 147 naciones que figuran en el informe de Transparencia Internacional, que tiene su sede en Berlín y cuenta con sucursales en cada país, hayan sido medidas con el mismo rasero. Las recurrentes calificaciones negativas pueden ser parte de un plan para castigar a determinados gobiernos. Aparte de lo mucho que molestan es bien sabido que las notas negativas tienden a crear confusión e incluso prevenir o alejar inversionistas.
