Los jueces han iniciado negociaciones para superar la división que evidencia la conformación de dos asociaciones para defender sus intereses. Más les cuesta, porque la verdad es que las dos entidades para luchar por los mismos objetivos se ha prestado a variadas conjeturas. Y más todavía con el cuestionamiento a la convocatoria y la entidad presidida por la magistrada Katia Jiménez. Se le tildó de excluyente y, por ende, no representativa de los intereses y las necesidades de los jueces, entre otros cuestionamientos. Pero tras el surgimiento de una segunda asociación se han iniciado negociaciones para zanjar la división, tan de moda en la política y en todos los entes sociales. Es difícil concebir cómo un puñado de magistrados, que se suponen profesionales y con cierto grado de conciencia, tengan que crear dos entidades para reclamar sus derechos. De ahí que se haya pensado que otros intereses podrían estar tras la división que ahora se busca resolver a través del diálogo. No es ocioso señalar que en nada conviene a la imagen de los magistrados la división que han observado, aunque no haya ninguna motivación en particular.
