Página Dos

Cójanlo

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Ratifica que nadie está seguro la herida de bala que sufrió un contralmirante e inspector general de la Marina de Guerra al ser asaltado este domingo en el cementerio Cristo Redentor. Ramón Gustavo Betances Hernández visitaba la tumba de su madre cuando fue atacado por los delincuentes, quienes también lo despojaron de su arma. El caso comprueba que frente a una delincuencia que no duerme ni los generales están exentos de la inseguridad que vive la población. Betances Hernández es otro de muchos oficiales y civiles que han sido víctimas de la violencia que se ha instalado en el territorio. Los asaltantes, siempre dispuestos a todo, no repararon en la gran cantidad de personas que había en el camposanto para cometer su fechoría. El oficial de la Marina de guerra  resistió ser despojado de su arma y entonces le dispararon, hiriéndolo en una pierna. Capturar a los asaltantes es inevitable, pero también tiene que pensarse en una estrategia para al menos reducir la inseguridad ciudadana. Las calles no pueden ser, como se verifica en la actualidad,  una exposición a algún tipo de peligro. El asalto contra Betances Hernández es otra señal de alerta.

El Nacional

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