Página Dos

Cójanlo

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La espada de Damocles vuelve a pender de la industria nacional con la denuncia de que la firma Ghelia & Asociados pretende importar  desde Italia las tuberías y otros insumos para la construcción del acueducto de Higüey. Bajo un ambiente de tanta inseguridad por lo vulnerable que resultan las leyes y las reglas de juego los inversionistas nacionales son unos héroes. Al menos los que tratan de competir en buena lid tienen que sortear múltiples desafíos y mantenerse permanentemente al acecho para proteger su patrimonio. La importación de materiales para el acueducto de Higüey no sólo atentaría contra una industria, con capacidad para suplir en cantidad y calidad la demanda, sino contra el propio Estado. Para colmo los mismos materiales se importarían a un precio que duplica la oferta de la industria nacional, que además genera empleos, paga impuestos y crea riquezas. No se puede permitir bajo ninguna circunstancia que la industria nativa sea puesta contra las cuerdas con importaciones innecesarias. Si no hubiera capacidad para satisfacer la demanda de los constructores está bien que se importara. Pero ese no es el caso.

El Nacional

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