El pago de la electricidad se ha constituido en la consigna de Celso Marranzini en la Corporación de Empresas Eléctricas Estatales (CDEEE). Es verdad que se debe pagar el servicio, pero muchos se preguntan si el fraude es la real causa de la crisis y carestía de la energía. Sería una mezquindad regatear importantes logros a Marranzini en la administración de la CDEEE, pero los apagones y la elevada tarifa constituyen un baldón para su gestión. Los usuarios no dejan de extrañarse en que el funcionario haga más énfasis en el pago del servicio que en su estabilidad. Desde que asumió las riendas de la empresa su discurso ha estado dirigido hacia la eficiencia en los cobros y persecución de los fraudes como condición para estabilizar el servicio. Ha calculado que alrededor de un millón de usuarios no paga la energía que consume. Sin embargo, lo interesante sería clasificar a esos consumidores pues es sabido que el fraude en los barrios carenciados es insignificante con relación a los grandes usuarios. Porque a veces se tiene la impresión de que la crisis eléctrica es resultado de una que otra conexión ilegal en algún barrio de la ciudad.
