La tragedia causada por la explosión de un cilindro de gas en Esperanza vuelve a llamar la atención sobre el peligro que rodea el negocio del carburante. Son frecuentes los sucesos como el estallido en que nueve personas resultaron heridas y varios negocios y viviendas afectados. Las versiones indican que la espantosa explosión ocurrió cuando un camión cisterna abastecía del carburante un cilindro en mal estado en una cafetería de la localidad. Para sofocar el incendio que se propagó rápidamente por la zona tuvieron que intervenir bomberos de Mao y Santiago. Como no se trata del primer costoso y deplorable incidente ocasionado con trasvase o en torno al negocio de gas las autoridades tienen que prestar mucha atención a sucesos como el de Esperanza. Las causas son diversas, pero el problema del mal estado de los cilindros constituye una bomba de tiempo en un negocio cada vez más expandido. La mayoría de los carros del transporte público operan con gas licuado de petróleo sin que, hasta donde se sepa, los envases sean sometidos a frecuentes revisiones. Lo de Esperanza indica que se requieren controles más rigurosos.
