Opinión

Como cada  domingo

Como cada  domingo

Con motivo de mi reciente viaje a Ecuador, al IV Encuentro Internacional de Origami, auspiciado por Copa Airlines, he conocido a un diplomático  que me ratifica el criterio de cual debe ser el papel de promotor activo, permanente y despierto, respecto de lo que es su nación.

Me refiero a su Excelencia el doctor  Carlos López Damm, quien me sorprende por su nivel de hiperactividad en todas las estrategias de promoción del Ecuador, un destino que hasta ahora, pocos dominicanos conocen.

Carlos Damm responde personalmente cada correo, remite constantemente información de novedades y se siente en el viva la responsabilidad de cumplir con sus objetivos. Es el tipo de diplomático que se escapa del etiquetado y aéreo diplomático, dispuesto solo a ir a las recepciones y la firma burocrática de grandes convenios de cooperación.

Es un hombre sensible y directo. Hace cuanto tenga que hacer por demostrar y promover tanto el potencial como el buen nombre del Ecuador.

Me acaba de entregar una nota sobre su participación en el Campamento Infantil Mitad del Mundo, que organiza esa delegación para niños y niñas de escasos recursos, en la Plaza Ecuador, de Arroyo Hondo.

En este evento, que es una iniciativa de la Asociación de Damas Ecuatorianas en República Dominicana, se imparten clases de lectura, ortografía, danza, canto, historia, geografía y manualidades. Algunos de sus profesores son miembros solidarios de la comunidad ecuatoriana radicada en Santo Domingo.

La Embajada del Ecuador rindió un homenaje, por su labor en favor de la niñez dominicana, a la señora Luz Plaza de Polanco, organizadora de los dieciséis Campamentos de Verano, y, en su nombre, a las integrantes de la Asociación de Damas Ecuatorianas, entregándole una efigie con el Escudo Nacional y el Palacio de Carondelet, y un pergamino de honor.

Otra información que nos pasa el embajador López Damm se refiere a la celebración que tuvo la comunidad indígena Otavaleña residente celebró la tradicional Fiesta del “Inti Raymi”, Fiesta del Sol. La celebración inició, en horas de la mañana, con actividades deportivas donde los compatriotas formaron equipos de fútbol en representación de cada una de las ciudades dominicanas donde trabajan.  En la noche, en las instalaciones del Club del Colegio Dominicano de Ingenieros, Arquitectos y Agrodimensores, CODIA, en la Zona Colonial de Santo Domingo, continuó el “Inti Raymi” con bailes folklóricos, representaciones teatrales y degustaciones gastronómicas. A los asistentes se los recibió con la tradicional bebida andina de la “chicha”, Especial interés causó la representación de los “rituales ancestrales” para la celebración de un matrimonio entre miembros de comunidades indígenas en Ecuador, destacándose los ritos del “cortejo”, la “waymi urquy” –pedida de mano-, y la ceremonia de casamiento.XXXXXXXXXXXXXXXX

El Nacional

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