Y advienes esta noche al mundo para recordar lo que es innecesario que nos recuerdes: que nos amemos, que nos perdonemos, que sepamos que el cielo se gana aquí, a diario, a cada hora, con cada acción nuestra de generosidad, desprendimiento y solidaridad realizada.
Jesús, llegas nueva vez para emprender el mismo trayecto: indicarnos que la única salida posible a lo complejo del panorama de la humanidad es una combinación inteligentemente lograda en base a tolerancia, sensibilidad y amor.
¿Será mucho pedirle al mundo que recuerde tu nacimiento mediante un nuevo accionar?
¿No estamos siendo muy violentos, hipersensibles e intolerantes?
Jesús, ahora que vienes nuevamente, me toca pedirte que te reveles en mas miles de formas que haz de haberlo hecho ya: eres cada ser necesitado de afecto, de alimento, de apoyo,
¿Y es que no nos hemos dado cuenta?
¿Seguimos creyendo que con regalos y con el desear Feliz Navidad, es suficiente?
Muéstranos la mala onda de ese error de percepción.
Ayúdanos a ser mejores.
Esa si sería una real Feliz Navidad.

