Pese a que Luis Abinader ha enarbolado como eslogan de campaña la honestidad, esta es desmentida por los diversos escandalos de corruciٔón que cada semana sacuden al gobierno. Solo este mes el país se estremeció con la licitación aparentemente amañada del Instituto de Transito Terrestre (INTRANT), y la compra de unos tiburones en el Acuario Nacional, que no aparecen ni en centros espiritistas,
De igual forma, otra licitacion un tanto oscura en el Instituto de Educación Física (INEFI), en las que fue favorecida la ex ministra de la Juventud cancelada por un escándalo de corrución, Kimberly Taveras; la rifa de campaña hecha por el director de Promipyme, y el gasto de mas de 11 millones de pesos en comida en el Consejo Estatal del Azucar (CEA), cuyos empleados fueron usados para cocinarlas, lo que aparenta ser un negocio de la administración.
Pese a que Abinader, y sus funcionarios, repiten como un disco rayado que este es un gobierno honesto y transparente, la honestidad y la transparencia son justamente los 2 valores de los que mas escasea esta gestion del Partido Revolucionario Moderno (PRM), que aprueba leyes de forma clandestina que afectan el patrimonio nacional, como la 66-23, hecha a la Carrera para posiblitar la prolongación del contrato de los aeropuertos, cuya negociación se hizo de forma subrepticia, y de la que el país se enteró cuando todo estaba consumado.
En el llamado gobierno honesto, donde esta propia gestion ha realizado mas de 20 auditorias y en todas, absolutamente en todas, la Contraloría General de la República ha encontrado serias irregularidades, la directora del Departemento de Etica Gubernamental, Dra. Milafros Ortiz Bosch, se ha abrogado la facultad de ser juez y parte y de calificar de subsanables todos los indicios de corrupción encontrados en esta administración.
Aunque Tambien Abinader se ufana de haber terminado con las impunidad en el país, ha tenido que destituir unos 29 funcionarios, señalados por la prensa, el rumor público o las auditorias por presunta corrupción, y con excepción del ex director de la Lotería Nacional, Luis Maisichell Dicent, a quien el Ministerio Público le hizo un expediente vacuo para que los jueces tuvieran que liberarlo, ninguno de estos ha sido sometido a la justicia.
Entre los casos mas sonoros señalados por presuntamente cometer actos de corupción, sin que la mal llamada justicia independiente, que se ha dedicado estos 3 años solo a perseguir de forma selectiva la corrupción de los gobiernos del ex presidente Danilo Medina, ni siquiera los haya llamado para interrolgarlos, están el ex ministro de Educación, Roberto Furcal, sindicado por supuestamente malversar mas de 20 mil millones de pesos, en al menos unos 5 casos mencionados.
De Igual forma, Lizandro Macarrulla, ex ministro de la presidencia, señalado por presuntamente sobrevaluar, junto a su hijo y su empresa, la construcción de la nueva cárcel de la Victoria, por cuyo caso guarda prisión domiciliaria el ex procurador Jean Alain Rodriguez. El Dr. Plutarco Arias, fue destituido de Salud Pública por supuestamente sobrevaluar una compra de jeringuillas durante la pandemia. Kimberly Taveras y Luz del Alba Jiménez, ambas ex ministras de la Juventud, fueron destituidas luego de producirse sendos escándalos de corrupción.
Asimismo, Neney Cabrera, el director de Proyectos Especiales de la Presidencia (PROPEP), fue destituido luego de un escandalo de corrupción con la compra de Pinturas; Víctor Polanco Severin, cancelado tras rumores de encabezar una mafia en Interior y Policía en la expedición y venta de armas de fuego.
En ninguno estos casos de corrupciٌón, y en muchos otros, 29 en total, que han estremecido el país, la mal llamada justicia independiente no se ha detenido ni siquiera a investigar a los señalados por el rumor público, y pese a que los funcionarios, y el propio presidente, repiten sin cesar que este un gobierno honesto y transparente, la practica parece indicar que en la gestion de Luis Abinader, parafraseando al bien recordado Manuel Antonio Rodríguez (Rodriguito), en el Suceso de Hoy, la Corrupción sigue su agitado curso.
Por: Nicolás Mateo

