Gobiernos, bancos centrales y parlamentos de Estados Unidos y Europa aprovisionan recursos financieros, monetarios y fiscales por miles de millones de dólares y euro en colosal ofensiva para afrontar el coronavirus y evitar el colapso de sus economías.
Los 27 países de la eurozona y el de la Unión Americana han aplicado por separado medidas extremas para contener la pandemia que incluye el cierre de fronteras terrestres, marítimas y aéreas, así como suspensión de eventos públicos y llamado a sus ciudadanos a guardar en lo posible cuarentena domiciliaria.
En América Latina también se aplican esas medidas restrictivas, especialmente el ingreso de extranjeros procedentes de naciones de Europa y Asia convulsionadas por el COVID-19, aunque también en algunos países se han impuesto horarios de toque de queda.
República Dominicana ejecuta un protocolo de prevención y contención del coronavirus muy alineado con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud y bajo la sombrilla de un estado de emergencia que otorga poderes excepcionales al presidente de la República.
El Banco Central han colocado a disposición del sector financiero unos 52 mil millones de pesos para conceder préstamos al sector productivo, incluido micro, pequeñas y medianas empresas. También la Administración Tributaria concede prórrogas en pagos o ampliación de amortizaciones de obligaciones fiscales.
El Gobierno promete ampliar sus programas sociales para asistir a miles de familias en condición de vulnerabilidad que serían severamente impactadas por el coronavirus y la crisis económica que genera, especialmente en la drástica reducción del empleo informal.
A pesar de que Estados Unidos y la Unión Europea destinarían más de tres billones de dólares y euros, no será tarea fácil conjurar el COVID-19, ni evitar sus estragos a las economías. Los 200 mil millones de euros usados por la UE para afrontar la crisis global de 2008, solo representa lo solicitado hoy por el Estado español para contener la pandemia.
Es previsible que el Gobierno requiera más recursos para contener el coronavirus y evitar el colapso de la economía, pero el mayor activo que posee la República para salir airosa de este aciago momento debe ser una la acendrada conciencia ciudadana, que se exprese en obediencia, observancia y respeto hacia todas las disposiciones y exhortaciones que emanen de las autoridades.

