Hasta que Estados Unidos tenga a Ucrania como conejito de india, la guerra con Rusia no se detendrá, sin importar la cantidad de personas que mueran y la destrucción de edificaciones, pues detrás de ese plan está el destruye y construye.
Hace unos meses se divulgó la información de que las empresas norteamericanas tienen hasta el presupuesto y parte del dinero que se llevará la reconstrucción de Ucrania, tan pronto termine el conflicto.
Mientras más larga se le da al conflicto, mayor será la inversión en la reconstrucción, y esa labor naturalmente cae en manos de empresas norteamericanas, que al final se quedan con los beneficios, pues se estima que se requerirán unos 350 mil millones de dólares y alguien llegó a plantear que esa labor requería un Billon de dólares.
En días pasados el presidente de Polonia dijo que Rusia está pasando una aplanadora por Ucrania, a pesar de las desinformaciones de las agencias norteamericanas que dicen lo contrario, pero eso no preocupa a EEUU.
La empresa Monsanto, ahora Bayern, es propietaria de una gran cantidad de tierra en Ucrania, obtenida casi gratis mediante estrategias, tras el golpe de Estado del 2014, cuando EEUU y sus aliados depusieron al presidente, para luego tener allí a uno manejable.
Una línea de crédito por 17 mil millones de dólares a favor de Ucrania en ese año, por instituciones financieras internacionales encabezadas por el FMI, facilitaron esas tierras a favor de Monsanto.
Según un trabajo del diario Rebelión, en Ucrania funcionan 37 laboratorios biológicos para la guerra bacteriológica, abiertos y gestionados por el Ejército norteamericano, y de acuerdo a una fuente Rusa el Pentágono ha financiado la modernización de al menos 60 laboratorios biológicos secretos a lo largo de las fronteras China y rusa.
Todos estos laboratorios trabajan en la modificación genéticamente un virus animal con el fin de convertirlo en patógeno que pueda transmitirse de humano a humano, lo que es prohibido en EEUU desde el año 2014.
Por: Jose Abreu
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