Mientras el presidente de Haití, Jovenel Moïse, viene al país y firma un acuerdo con su homólogo dominicano, disimula y oculta varias conspiraciones que se ciernen sobre nuestro territorio, los cuales ponen en peligro la soberanía nacional, acciones que podrían dejar consecuencias desastrosas.
En complicidad con las Naciones Unidas, el gobierno haitiano colabora con un llamado Plan de Contingencia para Inmigrantes, a fines de crear refugios para asentar a un millón de haitianos, quienes serían alimentados por el Estado dominicano, dotados de documentos legales, con derecho a trabajar como cualquier nacional, sin posibilidad de que sean repatriados por estar amparados en acuerdos internacionales.
Ese Plan de Contingencia es ignorado por el presidente Abinader, según sus propias declaraciones, en tanto el ministerio de Interior y Policía, la dirección de Migración y el Instituto de las Migraciones, coordinan subrepticiamente su aplicación, cumplimiento un plan trazado y diseñado por la ACNUR, un organismo de la ONU.
El pasado martes, el Tribunal Superior Administrativo, conoció una solicitud de suspensión del referido Plan, como medida cautelar, hasta que se conozca la demanda en nulidad del proyecto de Contingencia para Inmigrantes. La audiencia fue aplazada para el próximo 26 de enero, día del nacimiento del Patricio Juan Pablo Duarte, una ocasión propicia para que ese tribunal reafirme los principios de nacionalidad que nos legó el Padre de la Patria, y una manera de honrar su memoria.
Un total de ocho abogados fueron a postular por los organismos del Estado que fueron emplazados por los demandantes, compuesto en su mayoría por profesionales de diversas ramas e intelectuales de nombradía, preocupados por el rumbo de la Patria frente al peligro que representan los haitianos ilegales, protegidos por potencias extranjeras que quieren obligar al Estado dominicano a cargar con los graves problemas de Haití.
Por. Hugo A. Ysalguez
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