Opinión

Construir otra capital

Construir otra capital

El geólogo haitiano Claude Prepetit ha recomendado sacar de Puerto Príncipe a dos millones de habitantes amontonados allí. Algo así como abandonar la capital dejando atrás a una ciudad fantasma. Un mes antes del sismo, el experto, miembro de la Oficina de Minas y de Energía de Haití, advertía sobre el peligro que representaba la falla sísmica. El tema es materia de estudio, para lo cual me propongo consultar al geólogo Osiris de León.

De hecho, la hoy desolada ciudad está siendo abandonada sin planificación. La necesidad de sobrevivir supera cualquier plan. En la cumbre de Montreal, el Gobierno dominicano habló de 200,000 casas de campaña como medida transitoria, con lo cual permanecen las raíces de los problemas sociales, demográficos y geológicos que amenazan la vida de miles de haitianos.

Pero la solución definitiva se logra trasladando la capital de Haití y sede de gobierno a otra ciudad o a una nueva urbe. Otras capitales han sido reubicadas, planificadas y construidas.  Durante la segunda mitad del siglo pasado fueron construidas  Brasilia, en Brasil; Putrajaya, en Malasia, y Naypridaw en Birmania.

Me limito a presentar los tópicos de una idea ambiciosa y audaz, del mismo tamaño de la catástrofe y de la generosidad mostrada por las naciones. A grandes malesm grandes remedios.

Haití  carece de medios para este gigantesco proyecto. Sin embargo,  es oportuno aprovechar una voluntad global de respaldo, realizable a partir de un plan masivo de inversiones de capital, dentro del programa de reconstrucción, como el que se debatió en Montreal. Un Oscar Niemeyer podría resurgir para escribir un poema de cemento y acero en medio de una vasta naturaleza.

En todo caso insisto en tomar en cuenta la opinión de los expertos, conocedores de las fallas y posibilidades estructurales de la Hispaniola.

El Nacional

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