Opinión

Contrarreforma constitucional

Contrarreforma constitucional

Para quienes desde lejos contemplamos, con profundo interés y algo de nostalgia, el debate político dominicano; nos produce algo más que escozor el hecho de no poder participar, en vivo, en el debate mismo.

El esfuerzo es mayor desde lontananza, pues hay que abstraerse a la realidad circundante en que se vive, dura y áspera, marcada por la gran crisis económica que nos arropa y entonces, sólo entonces, proyectar la mente y el corazón hacia el querido terruño.  

De inmediato se nos viene encima, salta a la vista, la perenne aspiración y lucha del pueblo dominicano por alcanzar el anhelado estado de derecho…

1) Reforma constitucional…  2) Elección de las nuevas autoridades en el Partido Revolucionario Dominicano, PRD, en la venidera Convención de Junio.    3)  Preparativos en las otras organizaciones políticas para los acontecimientos venideros y todo lo que ello implica para las instituciones nacionales. 4) Posicionamiento de Participación Ciudadana y otras entidades, representantes de las fuerzas vivas del país, así como distintas personalidades ante el referido proyecto de  reforma.   Dejo de lado, ex profeso, un sinnúmero de temas y, con los ojos cerrados, me lanzo a la palestra para opinar sobre los primeros dos puntos antes señalados.

Estoy convencido de que, a fin de cuentas, todos los problemas que enfrenta la República se entrelazan entre sí y la solución al principal:  cómo debemos ser gobernados y las justas atribuciones de cada poder del Estado, expresados en la Constitución, significará la vía de solución a los demás.

Los especialistas en derecho constitucional, muy en especial el doctor Hugo Tolentino Dipp y el doctor Luis Scheker Ortiz, han expresado en diversos  artículos publicados en la prensa y en entrevistas televisadas, que el proyecto presentado por el  Presidente a la consideración del Congreso es una nueva Constitución, dado  que aspira a reformar todos los artículos de la constitución vigente.

Es sabido también que  la aprobada ley que anuncia y llama a su conocimiento y discusión, exhibe errores de forma, como la modificación a algunos artículos del proyecto  presentado por el Ejecutivo, a los cuales no tienen calidad para modificarlos las Cámaras de Senadores y Diputados, sino que debieron aprobarlos o rechazarlos como un todo, lo sometido por el Presidente, no modificarlo y; como nueva Constitución, no es atribución de la Asamblea Nacional convertida en Asamblea Revisora sino de una Asamblea Constituyente.

Pero, en esta contrarreforma total, lo que es aún peor es que se trata de una reforma reaccionaria, monárquica, en franco enfrentamiento a la aspiración dominicana de vivir en un Estado de derecho, donde los poderes estén justamente distribuidos, en sano equilibrio, donde cada uno vigile, cumpla sus deberes y les exija rectitud y transparencia a los otros poderes del Estado.

El Nacional

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