Escrita originalmente bajo el título El Club de la Corbata, por el dramaturgo y guionista de cine francés Fabrice Roger Lacan, es retomada en versión libre por Enrique Chao, aplatanándola como El caso del Corbatin Sospechoso, la comedia de situaciones psicológicas, actuada con notable buen desempeño histriónico.
Luis José Germán (Tony) y José Roberto Díaz Miguel), con intervenciones desternillantemente inteligentes y los trazos cortantes de Karla Hatton (Doña Teté), conforman un trío de actuaciones en nombre del buen teatro de reflexivo e inteligente que lleva a pensar en la fuerza distorsionante que puede tener el ego y el individualismo en las relaciones, hasta un momento fraternales, de dos amigos de infancia.
No es comedia de risas continuas ni de facilidad intectiva. La textualidad de la pieza, en su aparente sencillez argumental, planta la flaquea del alma cuando el ego está extraviado a la lógica y cuando se contrarían los valores familiares en función de un capricho, todo ello adosado con el desempeño del trio de talentos que Chao orienta hacia el impacto final en el público.
El «crack» del vínculo lo aporta la aparición de un misterioso club al que pertenece uno de ellos, por cuya asistencia a una reunión mensual, impide al Miguel, estar en la fiesta de los 40 años de Tony, quien comenzará, picado tanto por la curiosidad como por su ego herido, a interesarse por el enigmático club del corbatín.
Los dos protagonistas masculinos desarrollan con entrega, sin sobreactuaciones innecesarias, una entente de parlamentos y acciones de confrontación por la exigencia del cuarentón y la renuencia de personaje que pertenece al club.

