Opinión

Cosas del PRD

Cosas del PRD

El PLD ha tenido problemas internos, quizás tan graves como el PRD. La diferencia ha estado en las formas en que uno y otro han dirimido sus disidencias y luchas de intereses.

Mientras en el partido blanco se desgarran las vestiduras; prefieren la división o la derrota del adversario de adentro, en el PLD han sido capaces de priorizar la conveniencia del partido y, aun sea en apariencia, simulan unidad y asumen posiciones unificadas en temas nacionales.

Que eso responda a características particulares de ambos es harina de otro costal, el caso es que en términos de conquista y preservación del poder, el PRD ha pagado un alto precio por esas formas desgarrantes de tratarse entre ellos.

La historia, por conocida, no precisa contarse, lo que asombra es que después de años fuera del poder y ante una coyuntura que le puede resultar propicia para ganar las elecciones, estén empeñados como siempre en ser protagonistas de su fracaso.

¿Quién puede suponer que una organización política que cometa los errores de proyección externa en que incurre el PRD pueda estar en condiciones de dotarse de las herramientas necesarias para desalojar del poder a quienes han demostrado que saben usar todos los recursos que están a su disposición para mantenerlo?

Sólo una voluntad de cambio con dimensiones apabullantes, como la que existía en el país para las elecciones de 1978, puede propiciar una victoria electoral en esas circunstancias tan calamitosas y no me parece que podamos afirmar con razón que estemos en un escenario similar al que generó la magia del cambio que instaló en Palacio a Antonio Guzmán.

Es cierto que las encuestas revelan que la inmensa mayoría de los simpatizantes perredeístas afirman que van a votar por su partido, pero eso no significa que no pueda resultar catastrófico que continúe esa disparidad entre las líneas trazadas por el candidato y las defendidas por las máximas autoridades del PRD.

Tres ejemplos ilustran la tragedia. Caso JCE. El candidato postula por algo y la institución esgrime algo diferente. La desautorización del presidente y secretario general del  PRD a la impugnación a aspirantes de las altas cortes que interpuso la comisión jurídica y un increíble artículo del vocero de Miguel Vargas en el cual se explaya mencionando ventajas si éste fuera el candidato.

Derrotar un partido de gobierno en actitud de retener el poder no es fácil. Hacerlo con esas debilidades, casi imposible.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación