Opinión

CRÓNICA DEL PRESENTE

<P>CRÓNICA DEL PRESENTE</P>

El 14 de junio de 1959, aproximadamente a las 6:30 de la noche, aterrizó en el aeropuerto de Constanza, ubicado en el paraje de Palero, en aquel entonces a más de un kilometro de la pequeña población, un avión con insignias militares de la aviación dominicana con cerca de sesenta expedicionarios que habían salido de Cuba como parte de una expedición numerosa, aproximadamente de doscientos combatientes, en su mayoría dominicanos, e integrada también por cubanos, venezolanos, puertorriqueños, nicaragüenses, españoles y estadounidenses, que tenía como objetivo establecer un foco guerrillero en la Cordillera Central para dar inicio a una lucha frontal a la férrea dictadura que encabezaba Rafael Trujillo Molina desde el año 1930. A la avanzada aérea que desembarcó en Constanza se sumarian dos contingentes que en lanchas escoltadas por buques de guerra cubanos debían desembarcar al día siguiente, 15 de junio, en la costa norte del país.

Aunque Trujillo sabía desde hacía varios meses de los preparativos de esa expedición, apoyada y adiestrada por el ejército victorioso que Fidel Castro había comandado contra la dictadura de Fulgencio Batista, por la firmeza y fortaleza de su régimen dictatorial el gobernante dominicano no daba crédito a que pudiera llegar a territorio de la República ningún contingente revolucionario porque la Fuerza Aérea, el Ejercito y la Marina de Guerra, estaban lo suficientemente preparadas para enfrentarlo y liquidarlo de manera inmediata.  La sorpresa de Constanza echó por tierra la seguridad errónea de Trujillo. Pero el poder de su régimen era infinito y la unidad e integridad de las fuerzas armadas de Trujillo, en términos comparativos,  no tenían nada que ver con aquellas que respaldaron en Cuba a Fulgencio Batista.

Los revolucionarios antitrujillistas de Constanza asediados por bombardeos de la fuerza aérea y perseguidos por tropas de infantería guiadas por campesinos de la región fueron desbandados y diezmados en apenas veinte días. Las dos lanchas que desembarcaron por la parte norte del país, en la provincia de Puerto Plata, en los parajes de Maimón y Estero Hondo, con cinco días de retraso, bombardeadas y perseguidas también por tropas de infantería, terminaron cayendo prisioneros la mayor parte de los que vinieron en esas embarcaciones. La victoria militar del régimen trujillista fue incuestionable, pero las consecuencias políticas inmediatas de ese episodio habían minado las bases en todos los sectores de la vida nacional de la agresiva, intolerante y asesina naturaleza del gobierno de Rafael Trujillo Molina.

53 años después, la gesta inolvidable de Constanza, Maimón y Estero Hondo de 1959, sin restar importancia a la expedición antitrujillista que desembarcó en Luperón en 1949, constituye junto al Levantamiento Militar Constitucionalista de abril de 1965, los dos grandes episodios políticos y militares de nuestra historia a todo lo largo del siglo XX, que han venido a enriquecer la tradición de nuestro pueblo, llamado por Fidel Castro Ruz, “legendario, veterano de la historia y David del Caribe”.

El Nacional

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