Opinión

CRÓNICA DEL PRESENTE

CRÓNICA DEL PRESENTE

por: Euclides Gutiérrez Félix

Rafael Fernández Domínguez

El 18 de septiembre de 1934, nació en el poblado de Damajagua, cerca de la ciudad de Mao, capital de la provincia Valverde, Rafael Tomás Fernández Domínguez quien, treinta años después, se convertirá en una de las grandes figuras de la historia de la Nación.

Fueron los padres de Rafael Tomás, Ludovino Fernández, capitán del Ejército Nacional y Gloria Domínguez. Con la autorización expresa y personal del profesor Juan Bosch, presidente de la República, Rafael Fernández Domínguez, para sus amigos Rafaelito, fundó y organizó a los militares defensores de la Constitución de abril de 1963, después de comunicar al Presidente que se había iniciado, inmediatamente luego de tomar posesión, un movimiento conspirativo en el seno de las Fuerzas Armadas, que estaba dirigido por los militares estadounidenses destacados en la embajada de Estados Unidos de América.

Por disposición del Poder Ejecutivo los restos mortales del coronel Rafael Fernández Domínguez fueron trasladados al Panteón Nacional el viernes 1ro. de noviembre; el mismo día, extraña coincidencia, en que se cumplió el décimo segundo aniversario de la muerte del profesor Juan Bosch, quien fuera su inductor y orientador político, en el peligroso y honroso proceso de las actividades clandestinas del Movimiento Militar Constitucionalista. Fue Rafael Fernández Domínguez quien incorporó, en enero de 1965, a Francisco Alberto Caamaño Deñó, compañero y amigo de infancia como contemporáneos, e hijos de dos jefes militares de extraordinaria importancia en la dictadura de Rafael Trujillo Molina. Rafaelito y Francis fueron oficiales superiores de las Fuerzas Armadas y ninguno de los dos perteneció a los círculos íntimos de los militares y civiles amigos de los hijos de Trujillo.

El autor de esta columna está obligado a respetar la decisión del Poder Ejecutivo, de los gobiernos del PLD, la de sus familiares y compañeros de armas, dejando constancia pública de que no estaremos de acuerdo nunca que los restos de los verdaderos próceres de la República vayan al lugar donde descansan los restos de Pedro Santana, traidor y vendedor de la soberanía nacional con el triste e imborrable episodio de la anexión a España en 1861. Fernández Domínguez, Manuel Montes Arache, Juan María Lora Fernández, Juan Miguel Román, Euclides Morillo, Ilio Capozzi, Andrés Riviere, Jacques Viau y todos los que cayeron en defensa de la soberanía de la Patria, que no solamente son héroes nacionales, sino próceres de la República y lo serán junto a los que están vivos, mientras exista esta sociedad reconocida con el nombre de pueblo dominicano “legendario, veterano de la historia y David del Caribe”, que le ha trazado pautas a todos los pueblos hispanoamericanos y a otros pueblos del mundo por la dignidad, firmeza y valentía que ha demostrado desde la génesis de su nacimiento.

El Nacional

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