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CRÓNICA DEL PRESENTE

CRÓNICA DEL PRESENTE

Euclides Gutiérrez Félix

¡La epopeya incompleta! (VI)

Los hombres pueden caer, pero los principios no. Nosotros podemos caer pero el pueblo no debe permitir que caiga la dignidad democrática. La democracia es un bien del pueblo y a él le toca defenderla. Mientas tanto, aquí estamos, dispuestos a seguir la voluntad del pueblo. ¨Juan Bosch¨ ¨Palacio Nacional, 26 de septiembre de 1963¨.

Las consecuencias inmediatas del Golpe de Estado llevado a cabo por los sectores más reaccionarios de la nación contra el gobierno de Bosch fueron sumamente costosas para el pueblo dominicano, no solamente en aspectos materiales, sino en vidas humanas.

La rapidez del desarrollo de los acontecimientos a partir del 25 de septiembre de ese año le dio a nuestro país una imagen desconocida para la mayoría del pueblo, que a fin de cuentas comenzó a entender qué perseguían los auspiciadores, del madrugozano y hacia dónde comenzaba a caminar el país, controlado por representantes de grupos sociales que eran insensibles a las necesidades más urgentes que reclamaban las grandes mayorías.

Instalado el llamado ¨Triunvirato¨ en el Palacio Nacional, comenzaron a manifestarse las ejecutorias de desorden, corrupción y nepotismo que ordenarían el gobierno usurpador durante sus 19 meses de mandato. Bosch había puesto en vigencia un plan de saneamiento de la economía del país.

El mismo reveló que al asumir el poder encontró un déficit de 43 millones y medios de pesos (en ese entonces equivalentes en dólares), dentro del marco de un presupuesto de 176 millones de pesos. El Consejo de Estado, colegiado gobierno provisional, cuyo único fin era organizar un torneo electoral dentro de las más serias y amplias garantías, dispuso alegremente de los bienes del Estado y contrajo compromisos económicos a los cuales no tenían derechos. Realmente había dejado el país en bancarrota.

Instalado el llamado ¨Triunvirato¨ en el Palacio Nacional, comenzaron a manifestarse las ejecutorias de desorden, corrupción y nepotismo que ordenarían el gobierno usurpador durante sus 19 meses de mandato. Bosch había puesto en vigencia un plan de saneamiento de la economía del país. El mismo reveló que al asumir el poder encontró un déficit de 43 millones y medios de pesos (en ese entonces equivalentes en dólares), dentro del marco de un presupuesto de 176 millones de pesos.

El Consejo de Estado, colegiado gobierno provisional, cuyo único fin era organizar un torneo electoral dentro de las más serias y amplias garantías, dispuso alegremente de los bienes del Estado y contrajo compromisos económicos a los cuales no tenían derechos. Realmente había dejado el país en bancarrota.

Bosch actuó con prudencia y seriedad hasta el extremo de que cuando fue derrocado, las reservas del Banco Central ascendían a más de 30 millones de pesos (realmente eran dólares que servían de respaldo a la moneda nacional). El Triunvirato hizo todo lo contrario a lo que había hecho Bosch. El autor del presente trabajo puede dar testimonio de un hecho vivido por él y su familia.

El presidente Bosch había pedido a su secretario de Agricultura, Antonio Guzmán Fernández, que le recomendara un hombre honesto, trabajador y entendido en administración agrícola. Guzmán le llevó a nuestro padre, compañero de infancia tanto de Bosch como de Guzmán, en La Vega.

Antiguo oficial del ejército, Institución a la que perteneció 22 años, fue sacado de sus filas en 1944 por órdenes expresas de Trujillo.

Mi padre se fue a trabajar a Montecristi, en las plantaciones bananeras de la United Fruit Company. División Berlanga, conocida en nuestro país con el nombre de Grenada Company. Allí se hizo un experto en administración y cultivo de las fincas productoras de guineos. (Sigue).

Por. Euclides Gutiérrez Félix

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