Nunca una cuenta regresiva fue tan fatídica y tediosa. Amenaza que, como espada de Damocles, pende sobre el cuerpo económico y político de la nación. Nada ha sido peor que estos días aciagos que ya llegan a su fin en una sociedad a punto de estallar. Apenas la esperanza de cambio la mantiene de pie.
Cinco. La oposición, recluida y penalizada, guarda la cuarentena en el estado de emergencia, mientras Gonzalo Castillo, Margarita Cedeño y Danilo Medina están en la calle repartiendo panes y otras cosas en plena campaña, con dinero del Estado. Para eso pidieron extender por 25 días sin merecer uno más.
Cuatro. Vedas y toque de queda sirven sólo para segregar dos mundo: uno que lo viola como chivo sin ley con la anuencia oficial; el otro, confinado y privado de producir. El gobierno apuesta a truncar los derecho de una clase que lo adversa, y aupar la propensa al clientelismo.
Tres. A Danilo Medina le está yendo muy bien con la emergencia, pero no así a la economía, ni a la salud de la población. Le ha cogido gusto como a nada, y saca provecho prolongando un estado en que pretende colarse, subrepticia e ilegalmente. Mientras tanto, sólo la crisis sanitaria y la corrupción crecen.
Dos. A todo esto, el candidato presidencial del PLD no respeta el sagrado pan de cada día e ignora el de la enseñanza. Ni qué decir del que trae cada niño debajo del brazo. A la hora de usar recursos en su campaña, Gonzalo, que no diferencia entre los fondos públicos y los suyos , debe aclarar de dónde salen los panes que reparte.
El cambio es inevitable
Uno. Han surgido serios y reiterados cuestionamientos sobre el tiempo y la forma de aplicación de las pruebas, cuyo manejo ineficaz y poco confiable, tienden a agravar la crisis en vez de paliarla, como es pertinente.
Cero. De ahí la urgente necesidad de que un consejo médico ad hoc asuma el manejo de la pandemia donde la injerencia oficial se limite a la asignación de los recursos necesarios. José Joaquín, Bernardo Desfilló, el presidente del Colegio Médico y otros profesionales prestigiosos pueden componerlo.
La más reciente estocada al proceso electoral es haber delegado el voto exterior en el canciller Vargas. Luis Abinader tiene más del 80% de las preferencias de la diáspora, de ahí que el PLD y aliados sean contrarios al sufragio fuera del país. La JCE debe corregir esto de inmediato.
Estamos a punto de ver la luz al final del túnel. Habremos de llegar así a ser parte de una nueva esperanza de cambio.
POR: Eduardo Álvarez
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