Como docente universitario en ciencias empresariales durante casi tres décadas, he tenido la encomiable tarea de formar a las nuevas generaciones de líderes, gerentes y emprendedores que el mercado demanda. En este sentido, siempre he compartido con mis alumnos y profesionales en ejercicio la importancia de estar a la vanguardia en los procesos de cambio, ya que los líderes buenos se adaptan al cambio, mientras que los excelentes crean cambios.
En mi trayectoria en el campo organizacional, he corroborado esta idea en numerosas ocasiones. He presenciado líderes que son verdaderos agentes de cambio, pero también he observado cómo altos directivos toman las riendas de organizaciones y estas languidecen en sus manos.
La clave radica en que no realizan el ejercicio mental necesario para comprender el tipo de organización que están recibiendo y cómo les gustaría transformarla durante su ciclo gerencial. Como dijo el poeta español Antonio Machado en su obra «Proverbios y cantares»: «Caminante no hay camino, se hace camino al andar». Al liderar, es fundamental entender que la verdadera innovación y el avance se construyen paso a paso, con determinación y creatividad.
En el actual ambiente post pandemia, hemos observado cómo el tejido empresarial de la República Dominicana y las organizaciones de todo tipo se encuentran inmersos en una transformación continua y acelerada. Los avances tecnológicos, la inteligencia artificial, el internet de las cosas, la globalización y las demandas cambiantes de los clientes, junto con el nuevo perfil de los consumidores actuales, han creado un entorno empresarial dinámico y desafiante. En este contexto, un estilo de liderazgo disruptivo e intraemprendedor se ha vuelto más crucial que nunca para guiar a las empresas hacia el éxito en medio de los cambios.
La capacidad de un líder para inspirar, innovar y fomentar procesos de mejora continua se convierte en el cimiento de la resiliencia empresarial y una fuerza motora que influye en la creación de una cultura organizativa moderna y competitiva.
El liderazgo que las empresas u organizaciones necesitan hoy en día es aquel que promueve una cultura de aprendizaje continuo, tanto para sí mismo como para sus colaboradores. Los líderes deben preocuparse por brindar a quienes los siguen la perspectiva de que el fracaso es una oportunidad para mejorar y avanzar hacia el logro de metas y el desarrollo como capital humano. En lugar de castigar continuamente a los colaboradores por cometer errores, es esencial fomentar un ambiente donde se impulse el crecimiento y se evite la repetición de errores pasados.
Sin que esto parezca una receta preestablecida, sino más bien una reflexión personal, entiendo que para tener éxito en el campo empresarial en nuestro país, se debe propiciar un liderazgo inclusivo y empático, donde los colaboradores se sientan escuchados y valorados.
Por: Axel Martínez Olivo
axelmartínezolivo@gmail.com

