Pedro P. Yermenos Forastieri
pyermenos@yermenos-sanch
La pandemia que abate gran parte de la humanidad, y a nuestro país de forma severa, es asunto de la mayor envergadura y, como tal, demanda respuestas que trasciendan pequeñeces de politiquería y de reducidos intereses partidarios. Son momentos ideales para aquilatar la mayor o menor madera de estadistas que caracterizan los gobernantes.
Los auténticos, sabrán colocarse en el sitial que corresponde a quienes se asumen como líderes de todos, desprovistos de sectarismos y pondrán sus oídos allí donde se propongan ideas inteligentes, sin importar su procedencia.
En la medida en que se pueda establecer concertación con los diversos sectores económicos, sociales y políticos que interactúan en una sociedad, se incrementa la calidad de las estrategias que procuran enfrentar de la mejor manera el problema de que se trate.
Nadie, con vocación real de servicio a su país, puede desestimar alternativa de esa naturaleza. Actuar de esa forma, sería reflejo de mezquindad sin límites.
En ese contexto, ante el surgimiento del covid 19 en territorio dominicano, el candidato presidencial del PRM, Luis Abinader, sin pérdida de tiempo, le propuso al presidente de la república que propiciara arribar a un acuerdo nacional y ofreció su colaboración y la de técnicos y profesionales de su partido para unificar criterios y acciones con quienes trazan directrices desde el poder ejecutivo ante las circunstancias que nos afectan.
El silencio y la indiferencia han sido la respuesta. El primer mandatario ha optado por desarrollar su estrategia en solitario, apenas sosteniendo reuniones aisladas con algunos sectores, en una especie de desdeño de las propuestas de los demás.
El asunto no fuera tan grave, si los resultados que se han obtenido fueran los mejores, pero basta constatar nuestras estadísticas para confirmar que son preocupantes y ocupamos un sitial nada halagüeño que nos ubica dentro de los países con peores reacciones ante el desastre.
De forma sensata, Luis Abinader ha insistido en su propuesta y está convocando a una Cumbre por la unidad y la recuperación nacional, para lo cual ha invitado a la inmensa mayoría de las distintas organizaciones nacionales, con el propósito de abordar durante 10 días la situación sanitaria, económica, social, política institucional, y cultural.
El objetivo es que se elaboren diagnósticos de esos ejes temáticos con las correspondientes propuestas de abordaje que sean capaces de servirles no solo a este gobierno, sino al que ejerza a partir del 16 de agosto.

