Desde ya se vislumbra una fuerte polarización entre el PLD y el PRD, que es lo mismo que decir entre el licenciado Danilo Medina y el ingeniero Hipólito Mejía.
Sabido es que para el año 2000 Hipólito Mejía tenía a su favor el enojo silencioso y transitorio del doctor Balaguer; el reflejo de unidad interna que todavía reinaba en el PRD ante la desaparición del doctor Peña Gómez; y ser el candidato del partido mayoritario del país en ese momento.
En adición, al candidato del PRD, le favorecía sobremanera el fenómeno de popularidad que él mismo se había encargado de crear y tejer con su forma atípica tanto en el hablar como en el comportamiento. En su tiempo, logró encantar a diversos estamentos de la sociedad, aunque después su estilo de gobernar resultó repudiado.
Como era de esperarse, lamentablemente para el PRD y algunos sectores de la sociedad civil, Hipólito Mejía terminó siendo la cabeza de un gobierno totalmente desacreditado.
En honor a la verdad, hoy la situación para ambos candidatos y, por vía de consecuencia, para sus organizaciones, son diametralmente opuestas.
Ello así, porque en lugar del PLD tener un partido cerrado y de cuadros políticos, con una matrícula de apenas catorce mil miembros, sin nada de conocimiento y dominio acerca de la efectividad del trabajo en las mesas electorales (que es en donde finalmente se ganan o se pierden las elecciones); ahora tenemos un partido político abierto, masificado, con alrededor de dos millones doscientos mil miembros; convertido en la organización política más grande que ha conocido la República Dominicana, que ha aprendido a consensuar y pactar con fuerzas medianas y pequeñas; y, como si fuera poco, nadie pone en duda su fortaleza como expresión de una auténtica maquinaria en término electoral.
En conclusión, nuevamente subirán al cuadrilátero estos dos púgiles. Pienso con objetividad que esta vez Hipólito Mejía perderá la pelea en el primer round (primera vuelta) por un fulminante knock out, aun teniendo como entrenador a su presidente de partido, Miguel Vargas Maldonado, quien públicamente ha manifestado disgusto y falta de simpatía por su pupilo.
El vencedor de la contienda lo será el púgil de la cuadra de los morados, Danilo Medina, quien goza del apoyo absoluto de su experto entrenador, Leonel Fernández. Queda escrito.

