Editorial

De altares y santos

De altares y santos

Las declaraciones  del procurador general, de que Estados Unidos  solicita  la extradición de militares, y del encargado de la Unidad de Antilavado, de que se investiga a “personas políticamente expuestas” por transacciones  sospechosas,  estallan como torpedos sobre los pies de mansos y cimarrones.

No se entienden las razones por las cuales durante un mismo día el procurador, Radhamés Jiménez Peña y el fiscal antilavado, Germán Miranda, estremecen  altares sin mencionar nombres de santos ni de demonios.

El procurador Jiménez dijo que  tiene en su poder casos  de solicitudes  de extradición de la justicia estadounidense que incluyen a varios militares.

 Por su lado,  el  titular de la Unidad de Antilavado, revela que se investigan seis casos  sobre movimientos bancarios en sus cuentas por montos que alcanzan hasta diez millones de dólares. Tampoco este  funcionario menciona nombres, a pesar de que afirma que  entre los investigados hay personas que son o han sido funcionarios del Poder Ejecutivo,  del ámbito municipal y legisladores.

Ambos funcionarios advierten que si hay méritos suficientes se procedería a la extradición  de los militares y alsometimiento a la justicia de  personas “políticamente expuestas”, por lavado   de dinero.

 No resulta gracioso, sin embargo, que  un Ministerio Público, que debería hablar por vía de sus dictámenes, lance la especie de que  Estados Unidos reclama extraditar militares y que se investigan personas ligadas a la política por  transacciones ilícitas, para luego negarse a revelar  nombres de los afectados.

Ahora resulta que  todo ciudadano que encaje en las descripciones señaladas por el procurador general y  el titular de la Unidad Antilavado, quedarían  como sospechosas de pertenecer a la lista de extraditables o de  poseer cuentas bancarias dudosas.

No se niega   capacidad al Ministerio Público para  abordar esos expedientes   de extradición o  sometimiento de militares y figuras públicas vinculados a acciones criminales, pero  no resulta saludable alborotar altares  si se carece de valor para mencionar  los santos.

El Nacional

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