Opinión

De honor… y de interés común

De honor… y de interés común

El presidente de Venezuela dice que es asunto de honor no permitir que Estados Unidos siga atropellando a Cuba. De honor, y de interés común, habría que agregar. Porque no se puede negar que en las relaciones de mutua colaboración con Cuba los demás países de América Latina han obtenido beneficios tangibles (cientos de estudiantes de diversos países estudiando medicina en sus escuelas, participación activa de entrenadores cubanos en materias como alfabetización y deportes, intercambio comercial de importancia…); pero además, porque  el atropello contra Cuba hiere la dignidad de nuestros pueblos.

 Para Hugo Chávez y para el representante de Venezuela ante la Organización de Estados Americanos, Roy Chaderton-Matos, el tema es inaplazable y debe ser tratado en Trinidad y Tobago durante la V Cumbre de las Américas la semana próxima.

Y es lógico, puesto que asistirá a esa reunión el presidente de Estados Unidos, Barack Obama.

El secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, descarta la aprobación en la Cumbre de alguna resolución sobre Cuba. Dice que es un tema a tratar con calma y que no habrá solución. Y, como si temiera que la evasiva planteada de ese modo no tendrá el efecto deseado, dice que un posible reingreso de Cuba a la OEA debe ser tratado en la Asamblea General, y el levantamiento del bloqueo (a su estilo, recurre al eufemismo “embargo”) debe ser tratado en el seno del Gobierno de Estados Unidos.

Lo cierto es que han pasado 47 años desde que Cuba fue excluida de la OEA en una resolución que, justo es admitir, Insulza ha dicho que es anacrónica y que debe ser revocada sin condiciones.

 Pero ocurre que la postura de Insulza, como la de muchos gobernantes latinoamericanos que también favorecen el retorno de Cuba a las reuniones de la OEA y el levantamiento del bloqueo, es mediatizada por las ataduras con el poder estadounidense. Por eso tiene tanta importancia la posición asumida por Chávez, Daniel Ortega, Rafael Correa y Evo Morales, quienes han asumido en forma militante el levantamiento del bloqueo y la inclusión de Cuba.

 La reanudación de relaciones bilaterales con Cuba por los Estados del continente y la participación  de Cuba en diversos espacios de integración regional, han resultado de un proceso nada simple que, sin dudas, ha sido impulsado por la existencia real de intereses comunes.

Insulza reconoce el anacronismo (dice así y no injusticia, y en este caso el uso de eufemismos encierra mucho más que un problema semántico) de la resolución emitida en 1962, pero no por eso deja de coincidir con el poder estadounidense en cuanto a que en la primera reunión de Obama con los presidentes latinoamericanos no debe ser predominante el tema de Cuba.

Si de democracia se habla,  hay que plantear que el bloqueo es mantenido contra la voluntad de una buena parte de la población estadounidense (más del 65%), con la oposición de casi todos los gobernantes y líderes reales de América Latina, y en perjuicio de grupos económicos del sistema que tienen prohibido el comercio con Cuba. Eso resta peso al levantamiento de las restricciones a los viajes. Muchos intereses siguen siendo vulnerados.

En materia de democracia, hay que señalar que la OEA no ha sido capaz, como organismo multilateral, de sancionar a Estados Unidos por mantener, y reconocer que mantiene, toda una política de conspiración contra Cuba, que financia y ofrece apoyo logístico a grupos cuyo objetivo es derrocar al gobierno revolucionario.

Es  criticable, por tanto, la posición de Insulza. Si Obama mantiene en sus puestos a funcionarios que, como Thomas Shannon, han sido enemigos del cambio político en América Latina, si no ha tomado posición en torno a la permanencia en nuestros mares de la amenazante IV Flota, si no habla de la posibilidad de devolver el territorio de Guantánamo, debe responder ante los líderes de este continente… Cuestión de honor, como dice Chávez, y defensa de nuestra dignidad, habría que agregar. ¿Con que derecho se nos pisotea?

El Nacional

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