Opinión

DE SALUD Y OTRAS COSAS

DE SALUD Y OTRAS COSAS

Máximo Beras Goico, el más folklórico y atípico de los psiquiatras del siglo pasado me dijo un día: «Moriré con las botas puestas»…  y así fue. Ocurrió una tarde llegando a su oficina de la avenida México.

Don Antonio Zaglul, el más importante psiquiatra dominicano hasta hoy, me hizo saber mientras quemábamos parte de sus archivos en su residencia de Herrera: «Cuando las cosas de los pacientes te irriten y te incomodes con ellos por cosas que antes tolerabas, está cerca la hora del retiro».

Luis Espaillat, uno de los precursores de la cirugía plástica en el país, me comentó: «César, si durante un mes tú no recibes un paciente nuevo, debes ir pensando en el retiro”.

En nuestro medio, a diferencia de Europa y Estados Unidos, no existe una cultura del retiro.

Por ejemplo, en el Instituto Dominicano del Seguro Social con 25 años de servicios ininterrumpidos y mínimo 50 años de edad, puedes hacer trámites de retiro.

En la Asociación de Pensionados, más de la mitad están muy enfermos y con serias dificultades económicas.

Las limitaciones físicas, la desactualización creciente y las enfermedades, hacen que la vida media en ejercicio de los cirujanos, anestesiólogos y especialidades de alto estrés, como el médico intensivista, ya con más de 20 años de ejercicio, estén retirados a la fuerza, más que por razones electivas.

En estos días compartí un trago en el Club Naco con el infatigable doctor Rodríguez Santos, hombre de una hoja de servicios a toda prueba y me dijo:   «César, tengo varios años retirado y vendí la clínica».

En nuestro medio existe el desempleo médico y los más aventajados estudian largas horas para presentarse a los exámenes que ofrecen en Estados Unidos para drenar a los mejores cerebros a nivel mundial y colocarlos en su lógica laboral.

En 1997 sólo 25 médicos estaban activos con más de 65 años de edad y se les duplicó el salario como parte de una negociación que evitó otra huelga médica. A la sazón yo dirigía el gremio de los médicos.

En la actualidad muchos galenos están pagando uno o más préstamos para financiar viviendas, vehículos y otros compromisos.

Los trabajadores de la salud que pasan de 50 años gastan en medicamentos una suma considerable al mes para tratar sus propias enfermedades.

Es decir, que si usted está lúcido, con entusiasmo y sus pacientes creen en su pericia profesional: No se retire.

El Nacional

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