“Mi supervivencia y la de mi familia dependían de las palabras de Mao. ¿Cómo habría podido olvidar una sola de ellas? Tras haber atendido por 22 años al presidente Mao, asistido a su debilitamiento y luego a su muerte, sabía que nunca más estaría a salvo.” Dr. Li Zhisui, del libro “Locura y Poder” de Tania Crasnianski. Extraigo el testimonio de este médico sobre las excentricidades del gran timonel de la Revolución China también llamado Mao Zedong.
“Cuando fui llamado por vez primera a examinar a Mao me llamó la atención que la música de fondo era un tango y que estaba rodeado por bellas doncellas muy jóvenes y bellas con las cuales danzaba”…
Con el tiempo Li fue conociendo los hábitos del poderoso dirigente entre ellos, que no tomaba duchas ni baños.
“Se pasaba una toalla empapada de agua caliente y después de la actividad sexual poco le importaban mis consejos sobre las enfermedades venéreas”. Llegó a decirme —afirma Li–, que las damitas que él poseía deberían sentirse orgullosas de ser contagiadas por él.
“Con relación a su esposa Juing Quing me aseguro que hacía muchos años que él no se acostaba con ella.
Con frecuencia pedía sustancias que mejoraran su erección y que su obsesión era mantenerse viril hasta los 80 años”.
Su médico cuenta que Mao tenia callos en los pies que a veces resultaban dolorosos. Recordar la gran marcha.
En 1963 padeció de abscesos cuya localización no especifica.
Con frecuencia se afectaba de fuertes bronquitis posiblemente relacionadas con sus años de fumador.
El uso de lavativas para combatir el estreñimiento era frecuente.
El insomnio era angustiante y se pasaba hasta 36 horas sin dormir. Le daban té de una hoja llamada veronal y a partir del 1949 le inyectaban 0.1 mg en ampollas de amobarbital sódico. Cuenta el Dr. Li que a veces entraba en sobredosis y entonces se tornaba hiperactivo.
Este médico de cabecera señala que Mao en los últimos años se tornaba paranoico y más de una persona debía probar antes que él los alimentos que consumía.
Li publicó en el 1994 en Estados Unidos el libro “La vida privada del presiente Mao” ; ya en condición de
exiliado .
Ese texto fue prohibido en la China Continental.
Li consagró su vida a un hombre al que veneraba, y que luego odió. Analizó todos los aspectos del “emperador que no podía equivocarse”, del autor del gran salto adelante de la Revolución Cultural. Li escrutó los más mínimos detalles de ese personaje obsesionado por el temor a la traición.
Fue el único hombre de confianza ante quien Mao, sin reservas, se mostró en sus aspectos más íntimos, física y psicológicamente. Es esta la fuerza de la influencia que ejerce un médico sobre su paciente que está obligado a entregarse a él para asegurar la longevidad de su poder. Y Mao lo ejerció durante mucho tiempo.
Li permaneció junto a Mao hasta el año 1959, separándose por una ruptura política y a partir de ahí Li se decidió por el exilio. No sabemos si vive aún…

