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De si el Papa lo dijo, o no

De si el Papa lo dijo, o no

(2de2)

Los tiempos que estamos viviendo demandan de mucha luz y fortaleza para llegar a un efectivo y claro discernimiento. Hay muchos avances tecnológicos sobre todo en la comunicación, mucho progreso material, aunque sin equidad, para exhibir ante el mundo, pero también estamos conviviendo con un desarrollo desmesurado del pecado: crímenes horrendos, asesinatos colectivos, feminicidios, violaciones sexuales, corrupción sin límites, satanismo, seducción a menores con objetivos sexuales, tráfico de personas, depravación sexual, entre otras barbaridades y crímenes de lesa humanidad.

Entonces, el Papa más que nadie sabe que frente al pecado no se puede transigir, ni negociar, y menos aún actuar bajo sus condicionamientos, pues si el arquetipo es JESUS, este nunca pactó con el pecado, con lo incorrecto, sino que, previniendo lo que pudiera suceder en el devenir de los tiempos, lo afrontó de modo vertical, y nadie puede ignorarlo.

Si el Papa llegara a dejarse quebrar el pulso ante deseos o debilidades humanas, ante el pecado, nuevas exigencias se irán imponiendo también como necesidades humanas.
Los pedófilos, y sus partidarios andan buscando que esa práctica no sea un delito, y así actuar libremente con los menores.

Esta petición puede ser un próximo paso. El pecado está corroyendo y entumeciendo a la humanidad, pues aquí en República Dominicana, por solo mencionar un punto, dentro de los vientos que zumban a favor del de la agenda global, está lo relativo al matrimonio infantil, un tema abominable, que nada más oírlo mencionar, deja el tufo de la caverna. Esta gente no quiere obstáculos ni frontera de ningún tipo, sino campos libres para su involución, y la de toda la humanidad.

Los campos de restricción les agobian. Es el caos mundial su devoción para arrastrar hacia allí las culturas, los nacionalismos, las costumbres, las fronteras, los valores de la fe cristiana, y otros apegos no dañinos.

Por: Lidia Melania
lidiamelania@claro.net.do

El Nacional

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