La Navidad tiene diferentes inicios en cada hogar del país, y una de las más hermosas manifestaciones se da en la casa de Juliana González quien desde el mes de noviembre comienza a sacar los detalles que formarán una maravillosa ciudad, colorida, luminosa y llena de movimientos.
La ciudad navideña de Juliana ya es esperada por muchos niños que cuando está lista permanecen mucho tiempo embelezados, admirando sus espacios, pero los adultos no somos la excepción de la regla. Es que cada espacio tiene vida propia, y cuando se saca tiempo para verla, nunca es suficiente para enterarte de lo que pasa en la vida de cada vecino de la bien estructurada ciudad. Muchas personitas tienen su casa en esta ciudad, suelen sentarse al frente para tomar el fresco, o talvez para mirar a lo lejos el zoológico, el puerto, los centros comerciales, las lugares de juegos infantiles, o las iglesias. También viven allí Mickey Mouse y su novia Minnie, alegres colegios, habitantes en el Polo Norte, teatros y cines, entre otros mil detalles. Este año, la casa de Juliana tiene, como cada vez que la estructura, novedades con relación a la anterior y para demostrarlo tomó en sus manos el control y activándolo puso en movimiento el tren de la ciudad, que luce esta vez más grande y hasta da reversa cuando es necesario.
Su amor por la Navidad hace que mientras adorna una de sus ciudades tenga ya en mente lo que va a hacer con la otra el año que viene. Juliana es abogada y arquitecta, pero nunca ha estudiado decoración, las habilidades que muestra se las da la entrega y el amor con que la hace. En su patio hizo este año, además, un inmenso Nacimiento, mientras que en la luminosa ciudad Santa Claus se ve en los aires volando en su trineo, una pareja de enamorados entra a un hotel, los niños parecen gritar de gozo mientras juegan y los invitados a la casa de Juliana no dejamos de admirar su arte.

