Opinión

Débil oposición

Débil oposición

No hay forma de establecer lo que podría ocurrir en el país dentro de cuatro años, porque son las circunstancias futuras las que determinarían comportamientos políticos. Por el momento lo único que se observa es a un partido gobernante fuerte y a una oposición dispersa y débil.

          El Partido oficialista controla la administración pública y el presupuesto nacional, pero también a los poderes judicial, legislativo, municipal y electoral. Adicionalmente, tiene control de los medios de comunicación social, de las Fuerzas Armadas y de la Policía Nacional y goza del apoyo de la cúpula de la Iglesia Católica y un amplio segmento del empresariado.

          Los miembros del Comité Político del PLD, individualmente, son multimillonarios. Por donde quiera lo que se observa es fuerza. “La fuerza no es sino una casualidad nacida de la debilidad de los otros”, dice Joseph Conrad.

          Y los otros, efectivamente, están muy débiles. Al PRD se le consideró con la capacidad de desalojar al PLD del poder, pero luce desconectado de la población y de su antigua relaciones internacionales. Además, carece de un líder aglutinador y, para colmo, Leonel Fernández lo dividió en dos facciones.

          Una de las dos facciones prefiere ser “cabeza de ratón” y le satisface la sentencia del Tribunal Superior Electoral, en la que tiene a uno de sus adláteres. La otra facción carece de capacidad para diseñar una estrategia que lo identifique con las masas populares y termine conformando un frente político amplio. Solo sabe ser candidato cada cuatro años.

          Y los denominados partidos emergentes aparecen para los procesos eleccionarios y no han tenido la voluntad, siquiera, de organizarse en un frente. Tanto en el PRD como en las demás entidades opositoras prevalece la debilidad y la falta de estrategia con miras al enfrentamiento al todo poderoso partido gobernante.

El Nacional

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