Hace algún tiempo los candidatos a la rectoría de la UASD usaban la demagógica táctica de llamar, para felicitar, a los profesores que estaban de cumpleaños. También llamaban para dar condolencias a los docentes que perdían a algún pariente cercano.
No hay que dudar de la sinceridad de esas felicitaciones y condolencias cuando van dirigidas a personas con las que les unía algún vínculo de amistad, pero al hacerlo con todos los docentes (votantes) se caía en pura demagogia.
La demagogia es uno de los peores males de la actividad política en la República Dominicana y en toda Latinoamérica. Hasta candidatos adornados por ciertos valores éticos practican demagogia, porque una cosa es el discurso de campaña y otra es el discurso del estadista que procura gobernabilidad para por lo menos cumplir el período para el que fue electo.
Danilo Medina no tiene que decir “yo aspiro a cuatro años más”, porque en esa dirección trabajan legisladores que buscan reformar la Constitución de la República. El mensaje fue claro al aumentar el sueldo mínimo a servidores públicos y al hacer lo propio con bomberos y con jubilados y pensionados, lo que implica la búsqueda de dinero que no está presupuestado.
¿Por qué no hizo esos aumentos al momento de elaborar el presupuesto y es ahora que se da cuenta que esas personas ganan poco?
Hipólito se mantiene activo en el ruedo político en búsqueda de la vicepresidencia de la República y un par de ministerios (para personas de los suyos) en el hipotético caso de que el PRM gane la contienda de mayo del año entrante.
Leonel está muy activo y luciendo un rostro de una persona que se muere si no retorna al poder. Se trata de un hombre que gobernó 12 años —12 años de corrupción y de secuestro de las instituciones— y es ahora que se le ocurre ofertar el primer empleo a los jóvenes dominicanos.
Leonel ni Danilo tienen nada que ofertar, pues son los principales responsables de los altos niveles de criminalidad que vive el país, del incremento de la deuda externa y de la falta de institucionalidad. E Hipólito se pasó cuatro años relajando y la problemática del país no es para cherchas

