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Democracia ciudadana

Democracia ciudadana

Lorenzo Vargas (Lenchy)

La democracia representativa ha devenido en una suerte de otorgación de poder politico y social basado una representacion (ostentación) personal, libre de compromiso colectivo (social).

Por ser parte intrínseca de algo (clase, sector o territorio) puede asumir su representación, sin delegación expresa de otros. Como catedrático puedo hablar y reivindicar los intereses del todo (el profesorado universitario), pues soy pieza del mismo.

Un representante funciona como cheque abierto, como patente individual.
La condición de representante puede ser permanente en el tiempo, pues nunca se pierde la categoría de profesor o plomero.

En cambio, una democracia sustentada en delegación, representa un pacto basado entre actores de una clase, sector o territorio, sujeta a responsabilidades y compromisos con el colectivo que ha investido al delegado del poder de toma de decisiones, en su nombre. Si el equipo (entiendase ciudadano, por ejemplo) tiene poder para designar, en igual calidad para desvincular, sin ataduras de tiempos fatales, aunque sujeto a normas y criterios.

Al delegado se le puede sustituir por otro delegado, designado por la colectividad que se trate.
El concepto representativo, puro y simple, en terminos prácticos, es excluyente e individualista. Es un título, más que una potestad o autoridad otorgada. A fin de cuentas, se sirve al título, no al soberano (ciudadano) que ha confiado en su elección o delegación.

La visión delegativa es integradora, basada en obligaciones atadas a la colectividad. La delegación es incluyente, al tiempo que pasajera, sujeta a la voluntad e intereses del equipo o mancomunidad en cuestión.

La delegacion es expresión de una voluntad y ejercicio de derecho democrático del ciudadano. Es ejercicio de ciudadanía. Fomenta la toma de decisión compartida y la práctica de poder social responsable. La delegación politica da atribucion a la ciudadanía de evaluar y supervisar el buen funcionamiento y comportamiento de sus delegados y actuar rn consecuencia.

Es lo que podemos llamar democracia ciudadana.
La Constitución del 2010 apunta hacia una sociedad participativa, a reivindicar el poder permanente del gran soberano: el pueblo.

Esa constitución, moderna y garantista, obliga a que se aprueben leyes que orienten y ordenen la inclusión de los ciudadanos en la toma de decisiones de la Nación dominicana.
Han pasado 12 años sin esta importantísimas ley.

Lograrlo será una de mis prioridades premium en la Cámara de Diputados.

El Nacional

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