El dengue, enfermedad infecciosa causada principalmente por el mosquito Aedes aegypti, ha causado en América Latina en los últimos trece meses 1,530 muertes y más de un millón 300 mil casos de contagio, incluidos 28 mil casos considerados graves, un cuadro epidémico mucho más desolador que el coronavirus que ha provocado 170 muertos en China.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) está a punto de declarar estado de emergencia sanitaria mundial por la rápida expansión y elevado nivel de mortandad del coronavirus que ha infectado a casi ocho mil personas en más de una veintena de países.
Ese virus ha sido causa de una drástica reducción de la economía china y del desplome de las bolsas de valores en Europa y Asia, por lo que el Fondo Monetario Internacional ha advertido sobre males mayores en la economía global.
La infección del dengue no parece reflejarse en las estadísticas de la economía ni aun en América Latina, quizás porque se trata de un virus asociado a la pobreza y marginalidad, toda vez que el mosquito vector se asienta en lugares donde predominan aguas estancadas y desechos sólidos.
Se admite que el coronavirus reúne las condiciones para convertirse en una epidemia mundial por la facilidad de su transmisión o contagio, así como por el alto nivel de mortandad que entraña, pero el dengue tiene ya ribete de tragedias en naciones pobres asentadas en regiones de clima tropical.
La OMS ha advertido que si aumentan los focos o epicentros del brote de coronavirus detectado en la ciudad china de Wuhan, se produciría un caos sanitario a nivel mundial, lo que hace suponer que esa nueva cepa ocasionaría en poco tiempo un número superior de muertes que las provocados por el dengue en Latinoamérica.
República Dominicana padece ya de un sostenido brote de dengue que se agrava en tiempos de precipitaciones, por lo que las autoridades deberían asumir las mayores medidas de prevención para evitar que el coronavirus ingrese al territorio nacional.
La política de educación y divulgación de un efectivo protocolo de prevención sanitaria debería aplicarse o estar vigente las 24 horas del día en República Dominicana, porque organismos internacionales a cargo parecen ejercer discriminación según las regiones.

