La claridad no ha sido una de las características del Fondo Monetario Internacional. Pero los desafíos estructurales que, sin entrar en detalles, dice enfrenta la economía dominicana y el impacto de los subsidios eléctricos, en el Presupuesto delimitan las condiciones del acuerdo con el Gobierno.
En torno a los desafíos sólo caben conjeturas. Con todo y que el Gobierno ha garantizado que no habrá nuevos impuestos, que es lo que se espera, el Fondo jamás ha sido tan confiado como para facilitar recursos a estos países sin condiciones rigurosas.
¿De qué desafíos se trata, entonces, cuando el Gobierno ha dado sobradas demostraciones de que no sacrificará el gasto que pueda afectar su clientelismo electoral? Menos en víspera de un proceso de tantas expectativas como las elecciones congresuales y municipales de 2010.
Pese a que el convenio que permitirá al Gobierno acceder a recursos por más de mil millones de dólares cuenta con el visto bueno de la clase empresarial y la oposición, siempre que no implique nuevas cargas fiscales, las cuasi condiciones del Fondo no pintan un panorama muy halagüeño.
La sola focalización de los subsidios al sector eléctrico implicará un reajuste en una tarifa de por sí agobiante para la clase media, el comercio y la pequeña y mediana empresas.
Puede audcirse que nada concreto hay todavía al respecto, pues ni siquiera se ha remitido la carta de intención, pero una nota del organismo crediticio deja ver lo que pueden ser las condiciones para la erogaciones de los recursos que tanto urge el Gobierno.
No son tiempos para criticar, sino para explorar soluciones. Pero hay que decir que la actual crisis que ha supuesto una caída de las recaudaciones se veía venir, sin que se tomaran las previsiones en cuanto a priorizar y disciplinar el gasto público. Sería por tanto una insensatez que en aras de salir de apuros agravados por factores externos se castigue aún más a los sufridos consumidores.
Las condiciones del Fondo no tienen por qué convertirse en una camisa de fuerza. El Gobierno tiene que sopesar muy bien la situación.

