La política se nutre de realidades. Por eso, contrario a lo planteado por algunos dirigentes políticos y analistas adversarios al partido gobernante, nuestra opinión, con relación a que el candidato del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), Hipólito Mejía aventaja al precandidato que va puntero en el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), licenciado Danilo Medina, es que, una vez la organización morada escoja su candidato, rápido pasará a ocupar el primer lugar y, por vía de consecuencia, derrotar a la organización blanca nuevamente.
Lo que significa que Danilo, quien, según todos los pronósticos provenientes de las filas moradas, será el candidato presidencial, ahora, en la revancha, partiendo precisamente de esos resultados le ganará a Hipólito en la primera vuelta. Y bien lo saben los estudiosos de las ciencias sociales.
¿Acaso ignoran que el primer mandatario le dará todo su apoyo en su condición de líder y presidente de los morados?
Lo primero, es que se supone que el PRD, al tener sus candidatos presidenciales, ha de estar bailando el merengue de su preferencia, solo y encima del cuadrilátero; ya que el PLD, todavía en su proceso interno, no ha seleccionado ni uno ni otro.
Lo segundo, es que si el PRD, ya unificado y con más de un mes haciendo campaña sin contrarios, aparece con un techo de cerca de cincuenta, pues entonces en el fragor de la batalla electoral, cuando toquen la campana con sus aciertos y desaciertos, está destinado a descender.
Lo tercero, es que si el de mayor aceptación del PLD, todavía precandidato, está cerca de Hipólito aún sin haber subido al cuadrilátero, significa que cuando llegue el momento de hacerlo, arrancará estruendosos aplausos de apoyo y solidaridad, en movimiento uniformemente acelerado, para entonces colocarse sobre el 50% de popularidad entre los votantes.
Lo cuarto, y todo eso sin que todavía entre al escenario político electoral la persona que lo acompañará, en su condición de compañero o compañera de boleta, candidato o candidata vicepresidencial (y que nadie se sorprenda si es una mujer con condiciones humanas y políticas de innegable valor).
Lo quinto y último, es que, si yo fuera apostador, desde ya, porque resulta que la realidad ha de ser aceptada por todos, principalmente por los analistas políticos llamados independientes o comprometidos, daría cinco a tres al púgil morado.
Es más, daría cinco a uno apostando a que ganará en mayo, en la primera vuelta electoral.
Hagan sus apuestas, sin miedo.

