Después de meses de fastidioso encierro, se da comienzo a la primera fase de apertura; la gente se lanza a las calles, olvidándose de cual fue el propósito de este sacrificio. ¡Aplanar la curva! —Bien lo logramos— ¿pero… y ahora? Todavía tenemos un alto porcentaje de susceptibles en la población y es necesario mantener las medidas de contención y mitigación para evitar un rebrote.
Todos estamos en la misma tormenta, llenos de temor e incertidumbre; sin embargo, no todos vamos en el mismo barco, hay quienes no les falta nada y aprovechan la cuarentena como periodo de vacaciones, y para redescubrir nuevos talentos (Ej.”fregao”). Para otros, solo son momentos de crisis, agobiados de deudas y escasez de alimentos.
Mientras guardábamos estrictas medidas de encierro, vimos mucha gente en los barrios que no usaban mascarillas, ni observaban ninguna medida de distanciamiento. —Se van a joder— sin embargo, contra todos los pronósticos, y por la “divina providencia”, la mortalidad se mantuvo baja y con tendencia al descenso.
¿Qué pasó? Las primeras proyecciones sobre la enfermedad se hicieron en base a la experiencia china y lo que vimos en Italia y España. Aproximadamente 10% de los hospitalizados fallecían. —pero no resultó así— Eran muchos menos, los pacientes que requerían hospitalización y debido a mejores prácticas clínicas el porcentaje de recuperados fue mayor.
Debemos ser cautelosos con los políticos, los dueños de negocios y la gente que necesita decidir sobre las cuarentenas, y otros asuntos cotidianos, ya que a menudo dejan la impresión de que la propagación del virus está más controlada de lo que en realidad está. Este nuevo virus, no desaparece por decreto, y va a seguir entre nosotros por mucho tiempo.
Vale señalar, que todavía no tenemos vacunas ni tratamientos específicos y que diariamente se reportan en promedio más de 200 casos nuevos, tenemos pacientes graves hospitalizados, gente muriendo por covid-19 y la añorada inmunidad colectiva “rebaño” se presume que todavía es baja.
Aunque parezcan fastidiosas y aburridas, hay que seguir respetando las medidas de prevención que nos han sido impuesta.
POR. Ernesto Guerrero
guerrerocamiloe@gmail.com]

