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¡Despenalizar ya!

¡Despenalizar ya!

Susi Pola

Hace 20 años que el Congreso dominicano mantiene a una mayoría de las mujeres jóvenes, niñas y adolescentes de este país sometidas a la negación de sus derechos fundamentales, por el solo hecho de ser mujeres. 20 años de argumentaciones que se cruzan entre el poder real y de facto más conservador y misógino, y las dominicanas que sufren en su salud y pagan con su propia vida.

Porque, como acaba de decir un juez, frente al hecho horrible de una joven mujer quemada con ácido en plena vía pública, por su ex pareja masculina, “hay cosas peores que morir”. Y sabemos, que la dignidad de una persona muere con mayores consecuencias que el cese de la vida misma.

Los argumentos referidos a que la Constitución impide la despenalización por causas, porque, “El derecho a la vida es inviolable desde la concepción hasta la muerte”, es una falsedad que manipula y enreda, otros artículos de la Constitución y varios principios del Derecho, contravienen totalmente esta patraña.

La demanda razonable de despenalizar el aborto cuando la vida e integridad de la mujer es puesta en peligro con el embarazo, cuando el embarazo es producto de una violación y/o incesto, y cuando se establece que la vida del producto del embarazo es inviable, es apoyada por la mayoría de la población dominicana, a través de las más diversas encuestas.

Para ese sector conservador, retrógrada y de doble moral religiosa, de cualquier nominación, a quienes les importa muy poco la muerte e integridad de las mujeres, porque les han establecido mantener roles de inferioridad humana, la posibilidad de que una mujer sea libre de elegir, no está en juego, precisamente por esa aversión minimizadora de la persona mujer.

Lo ético es despenalizar aborto

Sin embargo, esa posibilidad, que sí la tienen sus hijas, hermanas y allegadas, es la que establece el argumento más fuerte: la de elegir, sabiendo que puede morir, sabiendo que fue producto de una violación, o que ese producto no va a vivir y si producirá estragos graves en su salud.

Porque la despenalización por las tres causales no obliga a nadie, respeta la libertad de conciencia, atributo natural de principalía que tiene una persona, por lo tanto, es respetar y considerar el derecho elemental de esa persona.

Todo lo contrario, es obligar a todas las niñas, adolescentes, jóvenes y mujeres, a morir en vida o definitivamente, como una sentencia impuesta por nacer mujer, lo que es imposible de explicar desde el derecho y desde la salud.

¡La única opción ético moral, es despenalizar por las tres causales!

 

Por: Susi Pola
susipola@gmail.com

 

El Nacional

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