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Detalleas

Detalleas

Por lo menos en tres ocasiones anteriores: contra Jaime David en 1999, contra Danilo Medina en 2007 y contra Leonel Fernández en 2012, gobiernos presididos por peledeistas han utilizado despiadadamente recursos del Estado para aplastar a compañeros del propio partido.

En las dos primeras ocasiones lo hizo el doctor Leonel Fernández para humillar a su entonces vicepresidente Jaime David y favorecer a Danilo Medina, y luego, en 2007, humilló también a Medina para reelegirse en el 2008.

En 2015, Danilo Medina obligó, literalmente, el retiro de Leonel Fernández de sus aspiraciones presidenciales para el 2016 y hoy, imposibilitado de reelegirse, está aplicando con furia sin precedentes todos los recursos logísticos, monetarios y represivos y de coacción del Estado para aplastar al expresidente Fernández.

El problema es que en esa materia, entre Leonel Fernández y Danilo Medina nadie sabe cuál es más bellaco.
Téngase en cuenta que Danilo ha roto el record, porque, -según plausibles hipótesis-, fue desde su bunker estratégico que salió la “Operación Quirino” que hundió, temporalmente, imagen y ánimo personal del expresidente, hasta el punto que el propio Medina hubo de acudir al apartamento de su compañero a darle un largo abrazo de pésame. ¡El abrazo del oso!

Por otro lado, Fernández es ciertamente un león, puesto que en estos días lo hemos visto y escuchado disertar tranquilito sobre todas las lacras que persisten en el país casi 24 años después de su primero de tres periodos de gobierno, seguidos de ocho años más corridos de Danilo Medina y su PLD en el Palacio. Leonel habla con rostro tranquilo y fijo como si acabara de llegar desde Marte. Como si nada tuviera que ver con el desastre.

El resultado de esa irresponsable práctica política ha sido la casi destrucción de la institucionalidad del PLD; la anulación de la independencia de los órganos reguladores electorales y la desnaturalización de las políticas públicas de asistencia social. Los gobiernos del PLD, también, intervienen otros partidos políticos, compran sus dirigentes e hipotecan sus decisiones. Cosas del subdesarrollo morado…

El Nacional

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