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El clima en Copenhague

En medio de la abundante retórica sobre la globalización económica y sus consecuencias, vale destacar que si algo es ciertamente global en estos días, es la dinámica del clima terrestre y el impacto de sus cambios.

Aunque el daño al equilibrio ecológico planetario lo están provocando, principalmente, un conocido puñado de naciones opulentas, al final, la cuenta la pagamos todos, los ricos y los pobres y, en principio, los últimos son los que se llevan la peor parte.

A estas alturas, mas allá de las denuncias de ambientalistas radicalizados, la comunidad científica internacional y especialmente el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, creado en 1988 por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Organización Meteorológica Mundial (OMM), han confirmado,  que en los últimos 50 años el clima terrestre ha experimentado cambios   preocupantes en indicadores claves como la temperatura promedio de la tierra, el descongelamiento anticipado de las superficies de ríos y lagos en el Hemisferio Norte, la disminución de poblaciones de plantas y animales, etc.

Estas alteraciones han potenciado migraciones, nuevas enfermedades y disminución notable de reservas de agua, entre otras malas noticias.

Se ha establecido que el factor desencadenante de esos cambios ecológicos globales es la erosión creciente de la capa de ozono que durante miles de años había protegido a la superficie terrestre de aumentos bruscos en su temperatura promedio.

Esa erosión es producida a su vez por la creciente concentración en la atmósfera de gases como dióxido de carbono y metano, liberados abundantemente durante la producción y consumo de energéticos basados en combustibles fósiles.

Pero, la reducción requerida de las emisiones de los citados gases supone un cambio estructural de fondo en el actual modelo de producción y consumo en la economía mundial. Modelo nada ingenuo, puesto que ha sido la fuente eficaz de acumulación y enriquecimiento fantásticos de unos pocos a expensas de la mayoría  y del clima. Es decir, la Cumbre no es solo cuestión ambiental, será también asunto de gruesos intereses y por eso asisten chinos, europeos y americanos.

El Nacional

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